Toda verdadera Escuela de Desarrollo Espiritual alrededor del mundo tiene un punto de partida: una tradición revelada de sabiduría espiritual viviente y eterna, por lo que toma diversas expresiones a lo largo de los siglos, adaptándose a los tiempos y a la forma en que las nuevas generaciones acceden a sus enseñanzas; y al mismo tiempo preserva su esencia primordial. En la actualidad vivimos una era llena de necesidades y actividades muy particulares que requieren medios modernos de comunicación y entrenamiento en esta sabiduría sagrada. La F.C.D. basa su filosofía en el desarrollo balanceado de las potencialidades divinas y psíquicas del hombre, a través del manejo equilibrado de tres principios contenidos en cada individuo: Sabiduría, Poder y Misericordia. A estos tres aspectos les llamamos: Luz, Vida y Amor, y son los vértices de un triángulo equilátero, todos unidos entre sí; radiando las influencias de uno hacia los otros dos y los dos soportando al tercero, de quién se recibe la influencia.

El Poder de Vida está relacionado con la naturaleza; sus contactos e iniciaciones suceden los mundos internos y despiertan los poderes psíquicos del hombre. Su trabajo incluye la identificación de instintos y emociones, aprendiendo a usarlas de manera creativa y positiva. También se trabaja con los elementos de la naturaleza y otras formas de vida (mineral, vegetal, animal  y espiritual), así como el estudio de los procesos de nacimiento, crecimiento, reproducción y muerte. Si el Poder de Vida es balanceado adecuadamente por la Sabiduría y el Amor, el iniciado podrá recibir instrucción del Maestro Interno y será capaz de llegar a la meta que se proponga usando las fuerzas de la naturaleza. Aprenderá a sintonizarse con la Madre Tierra y con los seres que en ella habitan.

La Luz de Sabiduría es desarrollada mediante el trabajo con la magia ceremonial y el ritual. Su iniciación se produce en el plano mental, y desarrolla, como herramientas, todas las facultades mentales. El estudio y la adquisición de conocimiento son importantes, así como la comprensión de las experiencias de la vida. Otra de las habilidades que proporciona la Luz de Sabiduría es la comunicación en todos los niveles y un entendimiento superior, más allá de las apariencias.

El aspecto del Amor y la Compasión tiene que ver con la experiencia mística de unión. El amor al que se refiere es la fuerza que lleva a todo el universo a la unión final. En el nivel humano se traslada al amor que se expresa al tener cuidado de las necesidades y metas de otros, disfrutando sus fortalezas y protegiendo sus vulnerabilidades, contribuyendo al crecimiento en todos los niveles, sin crear lazos de posesividad. Desde el punto de vista espiritual, es la fuerza que nos libera de la ilusión de separación y nos conduce a la unión consciente con el Creador Divino y su creación. El trabajo se funda en la fe, en la confirmación de que es posible ascender a estados de conciencia superiores, en donde existe benevolencia cósmica, justicia y belleza.

Estos tres aspectos nunca deben separarse y deben desarrollarse bajo la Ley divina de la verdad, el balance y la armonía.