El trabajo que estamos realizando a lo largo del Sendero de Retorno busca convertirnos en regentes de nuestra vida. En el simbolismo del Árbol de la Vida es obvio que Malkuth es el Reino del Rey en Tifereth; por tal motivo, estamos realizando un esfuerzo para alcanzar un estado de conciencia que nos permita unirnos con nuestro Yo verdadero y seguir la Voluntad divina. Como iniciados, esto implica ser responsables de las diversas regiones de nuestro mundo. Las cuales están simbolizadas por un cuaternario de reinos en nuestro campo personal de experiencia en la vida.

 

Conquistar estas regiones o direcciones nos lleva a desarrollar nuestras capacidades superiores latentes y a identificarnos como verdaderos “mediadores” de las fuerzas que provienen de la Corona misma de la creación. Nuestra misión en la vida es hacer de este mundo una expresión de la Tierra Espiritual, al mediar las fuerzas del espíritu aquí en la tierra.

 

La Tierra Espiritual es una visión correcta de los principios y leyes espirituales que gobiernan la vida manifestada y que permiten que nuestros cuerpos sean en verdad Templos Vivientes de la Luz. Sin embargo, esta divina morada solo se construye cuando hemos dirigido la percepción de nuestros sentidos hacia el mundo espiritual. Primero hay que afinar y agudizar nuestra percepción del mundo físico antes de poder percibir e interpretar correctamente el mundo interior. En términos prácticos, implica el desarrollo de capacidades concretas que ayuden a establecer una sociedad más perfecta; cada quien trabajando en las áreas en las que pueda servir de mejor manera, ya sea en el arte, la ciencia, la religión, a través de diversas actividades laborales, sociales o culturales. Por lo tanto, afirmamos que el trabajo en el plano físico es muy importante, pero siempre integrando en él la dimensión espiritual.

 

Como estudiantes de las Ciencias ocultas, tenemos dos grandes herramientas para elevar lo cotidiano a un nivel superior, estas son la meditación y el ritual. Las prácticas en ambas áreas nos proporcionan un sentido más profundo de nuestras experiencias personales en la vida. Nos ayudan a entender que todos nuestros actos están interconectados y que afectan el universo entero.